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Mi pueblo tiene mucho arte

Música

AGAPITO MARAZUELA ALBORNOS

AGAPITO MARAZUELA ALBORNOS

Nace en Valverde del Majano el 20 de noviembre de 1891 y muere en Segovia el 24 de febrero de 1983.

Desde muy joven comenzó a recorrer con su padre las tierras de Segovia y Castilla, recopilando material musical. Su trabajo se centró en tonadas, romances, cantos de trabajo, de boda y especialmente en melodías para dulzaina y tamboril.

A partir de 1920 se traslada a Madrid y se consagra al estudio de la guitarra, tirunfando como concertista en las mejores salas de España y París.

En 1932 ganó el primer premio nacional de folklore con su libro "Cancionero de Castilla".

En 1969 la casa discográfica Columbia edita un disco titulado "Folklore Castellano", con 22 temas recopilados por él.

Desde los años 70 hasta su muerte adquiere un gran reconocimiento siendo considerado como uno de los grandes maestros del folklore castellano.

Las danzas de Hontoria

Las danzas de Hontoria las estuvo tocando el dulzainero Dionisio  mas de 45  años.  Por eso las llegó a conocer muy bien,  como hijo del pueblo,  las sentía como propias.

Al hablar de los paloteos de este pueblo, nos recuerda la "marcha de los danzantes"  que iban  haciendo sonar los palos, cuatro a cada lado y la zorra en medio.

Algunos paloteos son iguales en otros pueblos como en Abades, por ejemplo:  "La  Panadera",  "Napoleón el envidioso",  "Los oficios",  "Palvina"  y  "La Viudita".

En los paloteos  los hay de palo vuelto,  que es como lo ejecuta la mayoría,  y los hay de palo picao, como en Hontoria, que  retumban y suenan más.

Desde los Reyes ensayaban todos los días en el Ayuntamiento, con dulzaina  y  tamboril  hasta el día  22  y despuès del 25  hasta el día 2  que eran  Las Candelas.  Se  sacrificaban  todos,  danzantes  y dulzaineros,  para acudir en la noche a ensayar y  se han dado  casos de venir en bicicleta  el dulzainero desde algún pueblo que estaba tocando para no perderse día de ensayo.

Aquí ponemos algunas letras de los paloteos:

Napoleón el envidioso

Napoleón el envidioso

con su general  Moreno

para la Francia marchó

corrido y avergonzado

que quería ser el Dios

de todo género humano.

Ay  larú  laralalalalalarú

ay larú  larú larú

que quería ser el Dios

de todo género humano.

 

 

La panadera

Levántate panadera

si te quieres levantar

que venimos del Campillo

venimos de buscar pan.

De los tres panes que tienes

los dos nos tienes que dar

el uno por el dinero

y el otro por caridad.

Con el dan  darandán darandillo

con el dan darandán darandá

con el dan darandán darandillo

los tres nos tienes que dar.

ENTREVISTA A ERIKA ARIAS SOBRE LA IGLESIA DE JUARRILLOS.

Igual que tuvo Hontoria dulzaineros antiguos, como  Dionisio y  Cristino, ahora tenemos dulzaineros jóvenes y nuevos, Erika tiene 19 años, Victor 16 años.Erika toca la dulzaina y Victor el tambor.  Tienen su propio grupo llamado los KARRIOLOS y también su charanga los KARRIOLOS.Las personas que tocan son: Erika, Victor, Padilla y Daniel .

A continuación  vamos  hacer una entrevista a Erika sobre la iglesia de Juarrillos.         

1¿Le parece bien que hayan hecho la estación del AVE al lado de juarrillos?

No me  parece bien porque esta demasiado cerca de la ermita y agobiandola con su tráfico y sus carreteras y también lejos de la ciudad.

2¿A usted le gusta la procesión?

Sí que me gusta. Porque cada pueblo tiene sus tradiciones y como son dulzaineros la pueden conocer.

3¿Que la gusta más del día de San Juan?

La noche de San Juan. Es una noche divertida y donde todo el mundo se lo pasa bien y el día de San Juan la fiesta se celebra en Juarrillos.

4¿Me podría decir usted porque se construyó esta ermita aquí?

Antiguamente había un pueblo llamado Hontoria de Juarrillos y esa era su pequeña iglesia.

5¿Como es que se dice vamos a ver salir el sol dando vueltas?

Es una leyenda urbana a cerca de la noche de San Juan. Los jóvenes acuden de madrugada a Juarrillos  después de una larga noche de fiesta.                           

Dulzaineros y Tamboriteros de Hontoria

Dionisio  Benito Cañas

 Nació por el año de 1926 en Hontoria;  y andando el tiempo sería un aficionado a sonar nuestra dulzaina. Tuvo un maestro destacado: Marcos  Piñuelas.  Vivía en Segovia, en la calle San Antón, a donde acudían, según nos cuenta Dionisio 16 o 17 muchachos como él, todos con ganas de aprender. Pero con el tiempo fueron quedando menos, y de tres a final sólo él continuó cultivando este bonito arte popular de la dulzaina.

Compró su primera dulzaina en Valverde del Majano, y después compró otra a Bonifacio Barba, dulzainero de Hontoria. Se la vendió por 150 pesetas( hoy algo menos de un euro), en 1944.

De sus comienzos se  acuerda cuando empezó un 21 de agosto y el 30 de octubre ya sabía  nueve canciones  entre mazurcas, pericones, pasodobles... y dos jotas.  Y con ese saber, se fue con su hermano Cristino, al tamboril, a tocar en Revenga el 3 de Noviembre de 1944.

Su oficio ha sido ir al  pinar todos los días desde 1939 hasta 1961. Nos dice que la dulzaina le gusta mucho y "la quiere tanto como a la mujer y a los hijos, considerándole uno más de la familia". 

Cristino  Benito Cañas  

Este es hermano del anterior, y su especialidad es el tamboril. Nació el  24 de julio de 1930, y tuvo una vocación muy temprana por el tamboril. Al cumplir los 7 años empezó a aprender.  Haciendo de vaquero en el campo, el muchacho empieza a ensayar el ritmo de la percusión con una lata, dedicando varias horas al día en esa ocupación. No sabía nombres ni ritmos, porque empezaba desde cero, y  no tenía otra cosa que su decidida voluntad de ser tamboritero. Por eso preguntaba a los dulzaineros como se llamaban los ritmos que tocaban y de esta manera empezó a diferenciarlos. Él siempre estaba muy atento al tamboril , al ritmo que le interesaba, y mientras otros muchachos andaban a su aire en el baile,  él seguía  atento a las intervenciones  de los gaiteros y tamboriteros. Unos dulzaineros muy famosos, "Los Siverios", llamados  Mariano  San Romualdo,  Miguel San  Romualdo y  Simón  San Romualdo;  venían los domingos a Hontoria a hacer títeres y tocaban un baile de dulzaina,  y  Cristino siempre estaba muy atento a lo que pudiera aprender.  Y en esa "escuela de de ritmo y música",  que es el salón o la calle,  comenzó a conocer los ritmos de la dulzaina.  Ella fue su primer, mejor y único maestro.